Precursor del género de ciencia ficción junto con Julio Verne, el escritor inglés H. G. Wells (1866-1946) fue, además, un utopista que creía firmemente en que las vastas y terroríficas fuerzas materiales, puestas a disposición del hombre, podían ser controladas por la razón y utilizadas para el progreso y la igualdad entre los habitantes del mundo.
Perteneciente a una familia de clase media-baja, el joven Wells, además de trabajar, estudió en la Escuela de Gramática Midhurst de Sussex Occidental y en 1884 obtuvo una beca para cursar Biología en el Royal College of Science de Londres. Fue uno de los fundadores de "The Science School Journal", una revista en la que dio a conocer sus postulados en literatura y en temas sociales. En el "National Observer" publicó por primera vez, en forma periódica, su novela "La máquina del tiempo", con el título "The Chronic Argonauts". En 1890 recibió el título de grado en Zoología, de la Universidad de Londres y entre 1889 y 1890 ejerció como profesor de la Henley House School. Contribuyó a la creación de la Royal College of Science Association y fue su primer presidente en 1909.
Cuando enfermó de tuberculosis, Wells decidió dejar sus trabajos y dedicarse sólo a la escritura. Su vasta obra incluye más de cien títulos entre novelas y ensayos que tuvieron por tema la fantasía científica (en su honor, en 1970, se le puso su nombre a un cráter ubicado en el lado oscuro de la Luna), descripciones proféticas de los avances de la tecnología y comentarios sobre los horrores de las guerras del siglo XX. También se interesó por la realidad sociológica del momento, defendiendo los derechos de los marginados y luchando contra la hipocresía imperante. En su novela "Ana Verónica" (1909) aborda el tema de la liberación de la mujer. Fue también miembro de la Sociedad Fabiana, de ideas socialistas y pacifistas. Wells estaba convencido de que la especie humana podía mejorar gracias a la ciencia y a la educación. Sin embargo, no cayó en la ingenuidad de muchos de sus contemporáneos y fue uno de los primeros pensadores que advirtió sobre el peligro de confiar ciegamente en las máquinas. Siempre postuló que era el hombre quien debería dominar a las máquinas, y no al revés. Durante la última época de su vida, Wells asumió la tarea de defender en escritos y conferencias todo aquello que considerara positivo para el progreso, así como en criticar los grandes conflictos bélicos que asolaron Europa.
Toda su obra está influenciada por sus profundas convicciones. En "La máquina del tiempo" (1895) abordó el tema de la lucha de clases; en "La isla del Doctor Moreau" (1896) y en "El hombre invisible" (1897), los límites de la ciencia y la obligación del científico de actuar de forma ética más allá del poder que le otorgan sus descubrimientos; en "La guerra de los mundos" (1898), critica las prácticas imperialistas.
Si bien jamás desistió en su intento de crear un mundo más justo y solidario, sus últimos escritos "El destino del homo sapiens" (1939) y "La mente a la orilla del abismo" (1945) están marcados por cierto pesimismo, surgido de contemplar una humanidad que, por ambición y odio, se destruye a sí misma. Su literatura proporcionó la sustancia a muchos films, a lo largo de la historia del cine, por lo que el British Arts Centre ha decidido dedicarle un ciclo monográfico. Se podrán ver El hombre invisible (1933, James Whale), El hombre que podía hacer milagros (1936, Lothar Mendes), Lo que vendrá (1936, William Cameron Menzies), La guerra de los mundos (1953, Byron Haskin), La máquina del tiempo (1960, George Pal), La isla del Doctor Moreau (1977, Don Taylor) y Escape al futuro (1979, Nicholas Meyer), en la que Malcolm McDowell interpreta al propio Wells, que persigue a nada menos que Jack El destripador a través del tiempo.
La cita es a partir del martes 24 de agosto, en la sala de cine del BAC.
Agosto a Octubre.
*El martes 24 de agosto habrá función sólo a las 17 horas
*El martes 31 de agosto no habrá función en ninguno de los horarios habituales.
La misma se proyectará el martes 12 de octubre |